domingo, 22 de abril de 2012

Reforma a la educación secundaria



El Programa Nacional de Educación 2001-2006 ha propuesto realizar una Reforma Integral de la Educación Secundaria, con objeto de lograr su continuidad curricular y su articulación pedagógica y organizativa con los dos niveles escolares que la anteceden. Dicha articulación de la educación básica constituye una de las acciones que se juzgan necesarias para mejorar su eficacia y equidad.
Indudablemente, este compromiso federal ofrece una oportunidad única para diseñar e implementar políticas educativas que asuman seriamente los complejos problemas de un ciclo obligatorio, que aún no ha logrado garantizar el derecho de todos los mexicanos a recibir una educación de calidad.
La Reforma de la Educación Secundaria representa, también, la oportunidad de repensar el sentido del último tramo de escolaridad básica en un mundo donde las desigualdades sociales se agudizan y traducen en mayor marginación y violencia, donde la diversidad exige ser reconocida como un recurso valioso de entendimiento entre y al interior de las naciones, y donde el conocimiento científico y tecnológico se restructurar constantemente. Repensar el sentido de  la secundaria no es tarea menor, pues significa preguntarse por la contribución que pueden hacer las escuelas a la solución de estos problemas; por el papel que han de jugar en la formación de las personas para la construcción de sociedades democráticas.
La experiencia de numerosos países —incluido el nuestro— enseña que el éxito o fracaso de las Reformas en educación básica, en buena medida depende de que aquellos que participan en el cambio comprendan qué debe cambiar y cómo es que el cambio se puede lograr de la mejor manera. Al parecer, los sistemas educativos han logrado sus mayores avances cuando se construye colectivamente una sólida idea pública que justifica y orienta el cambio.
Habría que señalar, además, que el contexto nacional favorece la puesta en marcha de estrategias más participativas para la toma de decisiones de política educativa. Por un lado, la actual administración ha establecido un fuerte compromiso con el federalismo educativo y con dar mayor autonomía a las escuelas

Por otro, las autoridades locales exigen ser más que receptores pasivos de programas nacionales y reclaman de la federación, un mayor margen de intervención en la toma de decisiones.
En congruencia con lo anterior, la Subsecretaría de Educación Básica  y Normal (SEByN) ha elegido adoptar una estrategia para el diseño y planificación del cambio que, en principio, asegure que todos los actores involucrados en el proceso de reforma de la educación secundaria tengan una comprensión común de sus propósitos y se vean a sí mismos trabajando para su consecución.
Optar por un proceso de construcción democrática de políticas educativas es mucho más que alentar la participación ciudadana y recoger la opinión de diversos individuos y grupos de interés. Significa que las decisiones que se tomen han de ser  resultado de la reflexión y discusión colectiva de ideas respecto de para qué y cómo ha de provocarse el cambio en educación. Pero, para que el proceso sea realmente democrático, el diálogo entre actores necesita ser informado.
La administración central, entonces, es responsable de ofrecer una base técnica para orientar el proceso de reforma y sustentar la toma de decisiones pero, también, de informar, provocar, organizar y sistematizar la discusión y reflexión colectivas respecto de los cambios necesarios y deseables que ha de impulsar dicho proceso, así como de las posibles estrategias y acciones para alcanzarlos.
Para informar el diálogo y avanzar en la toma de decisiones, la SEByN ha juzgado conveniente elaborar un  Documento Base que sistematice y exponga ante diversos interlocutores, la postura de la federación respecto de: a) por qué y para qué es necesario transformar la educación secundaria; b) cuáles son los cambios necesarios y deseables; c) cuáles las rutas para impulsarlos; y, d) cuál su viabilidad técnica, política y financiera. La reflexión y discusión que provoque deberán traducirse en un plan de acción conjunto, suficientemente compartido.
El texto que ahora se presenta constituye el primer borrador de dicho documento está organizado en tres grandes apartados. En el primero se exponen algunos datos que permiten valorar tanto la eficacia de la educación secundaria, como la igualdad con que se distribuyen las oportunidades para cursar este nivel y aprender  durante el paso por la escuela. En seguida, se discuten una serie de condiciones históricas, institucionales y escolares que están asociadas con el estado que guarda
Con algunas leves modificaciones respecto de la versión que se presentó en octubre pasado a los  responsables del nivel de las 32 entidades federativas.3 actualmente la educación secundaria, con el fin de mejorar nuestra comprensión sobre  la complejidad de los problemas que la aquejan y afinar nuestras hipótesis respecto de las necesidades y rutas posibles de cambio. El tercero y último refiere a los propósitos, características y premisas que, desde la perspectiva de la Subsecretaría, han de orientar el proceso de Reforma. No sobra insistir en que el contenido de este texto es inacabado. Futuras versiones deberán recoger las aportaciones de sus lectores y de otros actores educativos, respecto de las condiciones y características de la educación secundaria que han de fortalecerse o modificarse para garantizar el derecho de todos los jóvenes a aprender, así como de los caminos más pertinentes para impulsar el cambio. 

2 comentarios:

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  2. Bibliografia:
    DOCUMENTO BASE
    Reforma Integral de la Educación Secundaria
    SUBSECRETARÍA DE EDUCACIÓN BÁSICA Y NORMAL
    Noviembre, 2002

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